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15 de mayo de 2010

Las lágrimas del juez Garzón

Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lagrimas. Hace años, un medio día, conocí una noticia que fue una de las mayores alegría de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este medio día he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo.José Saramago.

25 de abril de 2010

Amnistía no significa amnesia

Justicia no es sólo una palabra hermosa. La justicia es una condición imprescindible de la dignidad humana. La justicia es también calor, fraternidad, solidaridad con quienes han sufrido la implacable injusticia del terror.
La sociedad civil ha salido esta tarde a la calle, en toda España, para asumir la causa de las víctimas del terror franquista, y para reivindicar la dignidad de los centenares de miles de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y por la democracia de nuestro país. Hoy, tantos años después, somos conscientes del precio que ellos pagaron para que podamos reunirnos libre y pacíficamente en esta plaza, en su nombre y en el de libertad, la justicia y la democracia.

Por encima de los tecnicismos, de las argucias legales y los laberintos jurídicos, queremos afirmar que hoy, una vez más, es la dignidad de las víctimas del franquismo lo que está en juego. Las consecuencias de un proceso que, en democracia, ensucia su memoria, desprecia el dolor de sus hijos, de sus nietos, y condena las aspiraciones de justicia de cientos de miles de familias españolas, van mucho más allá del propio proceso.
Esta causa podría interpretarse, y así lo ha hecho la prensa extranjera, como una lamentable prueba de la minoría de edad de la democracia española, un estado que treinta y cinco años después de la desaparición del dictador, sigue acusando los efectos del terror indiscriminado al que Francisco Franco recurrió para tiranizar a los españoles durante cuatro interminables décadas.

Que diversas iniciativas judiciales de organizaciones de extrema derecha, hayan logrado paralizar la investigación de los crímenes del franquismo, representa un escándalo sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que repugna a la naturaleza esencial de los principios democráticos y nos devuelve a la noche oscura de los asesinos.

Nadie puede ignorar que los 113.000 cadáveres que, todavía hoy, siguen enterrados en cunetas y descampados, son la prueba de un proceso de exterminio sistemático de una parte de la población, que sólo puede entenderse como un crimen contra la Humanidad.

Nadie puede admitir que el deseo de los hijos y los nietos, de las viudas que quieren recuperar los restos de sus seres queridos, para devolverles la dignidad que les arrebató una muerte injusta y reivindicar la memoria de su lucha por la libertad y por la democracia, pueda ser objeto de delito.
Nadie puede siquiera comprender que un estado democrático impute un delito de prevaricación a un juez que ha asumido los principios de verdad, justicia y reparación de las víctimas, por aplicar en España la doctrina del Derecho Penal Internacional que, hace unos años, le permitió actuar contra crímenes semejantes cometidos en países como Argentina o Chile. Los crímenes contra la Humanidad no pueden ser amnistiados y no prescriben jamás.

La ley de Amnistía de 1977, preconstitucional, no puede prevalecer sobre la propia Constitución, ni sobre los tratados y acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en materia de Derechos Humanos. España no puede continuar siendo una excepción para la Justicia española.

Hoy, en esta tarde de abril, la sociedad civil está en la calle para reivindicar la madurez de nuestra democracia y para hacer suya la causa de las víctimas del franquismo. El impulso democrático que desembocó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Memoria Histórica debe continuar, y profundizarse para impedir que en el futuro se reproduzcan hechos tan vergonzosos como el auto del juez Varela.

En solidaridad con las víctimas, por la justicia universal y la dignidad democrática de España:
¡No a la impunidad! ¡Investigar los crímenes del franquismo no es delito!

Manifiesto leído ayer en la marcha de Madrid. (Extraído de Escolar.net).

10 de septiembre de 2009

Manos Limpias: de los lunnis a Garzón

Los franquistas y Manos limpias (tela con el nombre, ¿no?) están de fiesta: Garzón ha comparecido ante el Tribunal Supremo acusado de prevaricar.
(Manos Limpias también se había molestado con los Lunnis (vamos con rtve) por casarse una pareja homosexual).

Confío que esta alegría sea momentánea y que se les pase, y que en unos días llegue a los que pensamos que ya es hora de que en España se escriba el franquismo como se merece juzgándolo como lo que fue: crímenes contra la Humanidad.
("Las investigaciones de Garzón no justifican acciones disciplinarias"
La Comisión Internacional de Juristas denuncia la "persecución penal" contra el magistrado español
).

14 de enero de 2009

Noticias-Información


No descubro nada nuevo si os digo que las noticias no informan, sólo cuenta historias, que no la realidad ...
El tema de Israel me supera y cabrea, por él mismo y por cómo lo tratan en las noticias y desde los gobiernos de Nuestro Mundo.
Creo que Público está haciendo una labor magnífica de información para contarnos la masacre que se sigue produciendo en Gaza. Os invito a que comparéis nuestros periódicos españoles y veréis cómo se miden las palabras o simplemente no se cuentan para evitar informar sobre lo que está pasando.

Despreciado Presidente

usted no tiene que despedirse, nos costará mucho tiempo olvidarnos del legado que ha dejado en nuestro mundo. Debemos darle las gracias por tanto horror, por tanto sufrimiento guardado en nuestras retinas ... ¡No se preocupe nos será difícil olvidar su largo y letal mandato!

Despreciado Presidente, desafortunadamente sus lamentables actuaciones no podrán despedirse de nosotros en sus solicitados 15 minutos de gloria en las televisiones de su querido país.
Disfrute de sus últimos días de presidente del mundo y siga poniendo medallas a sus amigos.
(Por cierto, le agradezco que haya dejado de lado a su entrañable Aznar, porque sólo nos faltaba tenerlo por aquí con una medalla al cuello).

Despreciado Presidente, espero que el Mundo que usted deja de presidir algún día lo juzgue como es debido y usted y sus amiguillos se vean sentados en un banquillo para explicarnos sus crímenes de guerra. Ese día, quizá pueda ser el comienzo de una despedida ...